Los perros también pueden experimentar estados de ánimo bajos. No es exactamente igual que la depresión humana, pero sí pueden mostrar apatía, desmotivación y cambios emocionales que afectan a su bienestar. Reconocer estos signos a tiempo es clave para ayudarles.
Pérdida de un compañero humano o animal.
Cambios en la rutina o en el hogar.
Falta de descanso o sobreestimulación.
Enfermedad o dolor físico.
Falta de interacción social.
Aburrimiento.
Estrés prolongado.
Come menos, o deja de mostrar interés por la comida.
Incluso con sus juguetes favoritos.
Prefiere estar solo, se esconde o evita el contacto.
Duerme mucho más de lo habitual o parece apático.
No explora, no olfatea, no se muestra curioso.
No busca caricias o contacto como antes.
Postura encorvada, mirada apagada, movimientos lentos.
Perro con signos de tristeza y desánimo.
El dolor o la enfermedad pueden parecer depresión.
Los perros necesitan rutinas para sentirse seguros.
Olfateo, paseos suaves, juegos de calma.
Momentos de calidad sin sobre estimular:
caricias,
compañía,
presencia tranquila.
No fuerces el juego ni la actividad.
La depresión en perros es una señal de que algo en su vida necesita reajuste: rutinas, descanso, vínculo, salud o entorno. Con paciencia, observación y apoyo, la mayoría de los perros recuperan su bienestar.